Koenigsegg CCGT1, 1.600 CV de pura historia
- SpeedRacing Comunicaciones
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La firma sueca resucita junto a 1.600 CV el espíritu de su primer hypercar de carreras fabricado.

Koenigsegg develó el CCGT1, un hypercar de 1.600 CV de potencia basado en el CC850, diseñado como tributo al CCGT original, el prototipo de Le Mans que Koenigsegg preparó a mediados de los años 2000 para competir en GT1 y que nunca llegó a la parrilla de salida porque la FIA cambió las reglas de homologación.
A mediados de los años dos mil, Christian von Koenigsegg tenía en marcha un programa de competición serio denominado como CCGT, el cual estaba diseñado para correr en la clase GT1 de Le Mans, con el motor V8 biturbo de la casa en una carrocería derivada del CC8S de producción y una configuración aerodinámica específica para las curvas de alta velocidad de La Sarthe.
El proyecto estaba avanzado hasta cuando la FIA decidió elevar el requisito de homologación, decidiendo que ya no bastaban veinticinco unidades de calle, elevando la cifra aún más.
Koenigsegg, que en ese momento fabricaba una decena de coches al año, no podía cumplir ese requisito sin cambiar radicalmente la naturaleza de la empresa, lo que motivó a que el CCGT quedara en el hangar de Ängelholm como uno de los proyectos más atractivos que nunca llegó a verse en pista.
Ahora, el CCGT1 se presenta con la aerodinámica como el cambio más evidente y el que define visualmente el coche. El alerón trasero plano, el difusor de formas limpias y las salidas de escape circulares sin protagonismo estético, son referencias directas al CCGT de competición, que en su época apostó por una estética funcional y sin adornos en contraste con los rivales italianos.

El alerón trasero tiene ajuste activo de treinta grados en tres modos; baja resistencia, alta carga y freno aerodinámico, y una luz de freno que recorre todo su ancho. El conjunto aerodinámico del CCGT1 genera 800 kilos de carga a 250 kilómetros por hora, por encima de los 700 kilos del Jesko Attack y por debajo de los 850 kilos del Sadair’s Spear.
El suelo activo con flaps variables compensa el incremento de carga en el alerón a medida que aumenta la velocidad, con el objetivo de que la carga sea accesible y utilizable de manera efectiva.
El motor es el V8 biturbo de cinco litros de la casa, que en el CC850 estaba reducido a 1.363 CV para permitir el sistema de marcha manual simulada, pero que ahora, sube hasta los 1.600 CV de potencia con E85.
La transmisión Light Speed mantiene su arquitectura de múltiples embragues, pero estrena lo que Koenigsegg llama KSS, Koenigsegg Sequential Shift, una palanca corta de acción delantera-trasera situada a milímetros del volante que simula una caja secuencial en velocidad y agresividad de cambio, con paddle de embrague y cortes de encendido incluidos.
Sin embargo, vale la pena destacar que el sistema manual del CC850 sigue disponible como opción para quien lo prefiera. En el apartado estético, hay dos detalles de acabado que merecen mención específica.

El primero de ellos es el carbono Ghost Fibre blanco que recubre buena parte de la carrocería, un guiño al Trevita CCXR de 2009, el auto con la carrocería de fibra de carbono con hilos de diamante sintético que se vendió por 4,8 millones de dólares y que sigue siendo uno de los coches más reconocibles de la historia de la marca.
El segundo es el interior, que recibe la tercera generación del Chronocluster: relojes analógicos para potencia, presión de aceite, temperaturas y nivel de combustible a la izquierda, velocidad, régimen y presión de sobrealimentación a la derecha, y en el centro un medidor analógico de fuerzas G alimentado por las propias fuerzas G que mide.
El paquete de pista opcional convierte el CCGT1 en un coche de competición matriculable, gracias a su jaula de carbono homologada para HANS, asientos con arnés de seis puntos, sistema de extinción de incendios, escape de competición, gatos neumáticos, suspensión más agresiva y ruedas con neumáticos de circuito.
Koenigsegg organizará jornadas de pista con soporte de fábrica para los propietarios, en la línea de los programas Corsa Clienti de Ferrari o Arte En Pista de Pagani. Con el paquete de pista y los neumáticos de circuito, la marca afirma que el CCGT1 es el Koenigsegg más rápido en pista jamás fabricado.
Las setenta unidades, vendidas antes de que el coche existiera públicamente, tendrán un precio que por el momento Koenigsegg no ha revelado; aunque con la historia que hay detrás, probablemente tampoco importa demasiado.




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