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De la fibra de carbono al cobre, así es lo nuevo de Giugiaro

Foto del escritor: SpeedRacing Comunicaciones
SpeedRacing Comunicaciones
hace 3 minutos
3 min de lectura

Los Giugiaro estrenan el GFG Style Peralta D, un supercar con forma de nave espacial para cuatro personas.


GFG Style Peralta D

Foto cortesía GFG Media.


GFG Style, la firma fundada por Giorgetto Giugiaro y su hijo Fabrizio tras abandonar Italdesign hace una década, acaba de develar su más reciente criatura... El GFG Style Peralta D, un supercar para cuatro personas.


Como modelo Peralta que es, llamado así por ser otra colaboración entre Fabrizio Giugiaro, que ha supervisado personalmente cada etapa de la creación de este modelo, y el empresario y coleccionista Carlos Peralta, el auto comparte con su hermano, el Peralta S, la silueta en forma de cuña y una cubierta acristalada, pero ahora se acompaña de puertas estilo alas de gaviota en la parte trasera para un aspecto aún más espectacular.


Según explica la marca, esta solución es una evolución del formato cúpula del Peralta S, que en parte recuerda al mítico DeTomaso Mangusta, obra del propio Giorgetto Giugiaro. Claro que más allá de su espectacularidad, no resulta especialmente amigable a nivel de acceso para los pasajeros, que tendrán que hacer contorsiones para entrar por el espacio disponible.


El Peralta D es un gran turismo 2+2 de líneas afiladas que hunde su arquitectura en el Maserati GranTurismo; GFG Style habla de un chasis de aluminio y de componentes mecánicos de primer nivel basados en el modelo de Módena.


GFG Style Peralta D

Foto cortesía GFG Media.


El detalle no es menor, tanto el GranTurismo actual, con motor V6 biturbo, como su antecesor de V8 atmosférico, se construyen sobre estructuras de aluminio, de modo que todo apunta a una base de producción y no a un chasis artesanal.


Bajo la línea de cintura, todo es cobre, aunque la fibra de carbono aparece en elementos como los paragolpes delantero y trasero de manera sutil. El protagonismo se lo reparten el metal sin tratar, el cristal reflectante y unos apliques negros deliberadamente discretos.


El cobre es el color y también el material, una decisión que ningún fabricante en serie se atrevería a homologar. El cobre sin tratar reacciona con el oxígeno y la humedad; primero se oscurece, después vira al marrón y, con los años y la atmósfera propicia, acaba en el verde de cardenilla que se asocia a la Estatua de la Libertad.


El segundo punto de interés está en el techo; Fabrizio Giugiaro lo resuelve como un dosel de cristal, evolución del esquema de cúpula que ya empleó en el Peralta S, el one-off anterior del estudio.


GFG Style Peralta D

Foto cortesía GFG Media.


La novedad es la multiplicación de aperturas, pues el dosel puede abrirse como un par de alas de gaviota minúsculas o como una única pieza de dimensiones desmesuradas. De otro lado, en la zaga hay dos secciones más que se levantan igual que las tapas del motor del De Tomaso Mangusta.


Ahí el guiño se vuelve explícito y también asoma el costo funcional; los pasajeros traseros acceden por la abertura diagonal que dejan los paneles móviles, obligados a una particular contorsión que nadie debería pedirle a un gran turismo en un viaje largo.


Un techo de cristal que se mueve en tres configuraciones distintas exige refuerzos estructurales y un sellado que no admite aproximaciones. Cabe suponer que el estudio se ha apoyado en un monocasco de aluminio precisamente por eso, por la rigidez y por el peso.


En el interior, los asientos, el salpicadero y los paneles están tapizados en cuero con acabado metalizado, complementado con inserciones de Alcantara perforada y costuras realizadas con hilo de cobre auténtico. Los colores y las formas buscan prolongar en el habitáculo la identidad visual de la carrocería.


GFG Style Peralta D

Foto cortesía GFG Media.


Lo más llamativo es el salpicadero simétrico que en el lado izquierdo tiene todos los elementos necesarios para la conducción pero que en la zona del acompañante incorpora un tocador con un monitor que funciona como espejo iluminado y un espacio específico para guardar cosméticos.


En la parte posterior del túnel central se esconde, además, una nevera retráctil capaz de alojar una botella de champán y cuatro copas de cobre. En cualquier caso un deportivo espectacular que sería una verdadera estrella en cualquier salón del automóvil.

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