Audi A2 e-tron ¿Sorprende?
La firma de los cuatros aros devela por fin su modelo de acceso a la gama eléctrica; un compacto de aspecto muy futurista que ofrece una gran habitabilidad interior.

Foto cortesía Audi Media
Audi ha develado su nuevo Audi A2 e-tron, modelo que ejercerá como acceso a su gama eléctrica, posicionándose como una alternativa más premium. Como afirman desde la propia Audi, la denominación A2 regresa con la misma filosofía del original; un auto que velará por la versatilidad para el uso diario, la sostenibilidad, la conectividad digital y la alta eficiencia.
Lo que se aprecia es un compacto de 4,32 metros de largo por 1,79 de ancho y 1,55 de alto, con una carrocería donde destaca la limpieza de sus líneas; un 'streamline' perfecto conseguido gracias a un capó corto y completamente plano, más unas puertas y aletas sin nervaduras.
En esa silueta tan maciza cuesta encontrar los pequeños secretos de su eficiencia, como las canalizaciones aerodinámicas de los aletines delanteros, un elemento del pack S-Line opcional.
Tampoco hay manijas visibles para abrir las puertas; unas pequeñas aletas las desbloquean sin esfuerzo tan pronto como se tiran de ellas. Por su parte las llantas de 18 a 20 pulgadas cuentan con diseños específicos, algo lenticulares y pensados para lograr el coeficiente aerodinámico declarado de 0,24 Cx, con el cual se consigue un ahorro energético de hasta 0,9 kWh/100 km.
Los estilizados grupos ópticos en la parte frontal vienen acompañados por una parrilla que nada tiene que ver con la habitual 'Singleframe', convirténdose ahora en un rectángulo redondeado sin ningún paso real de ventilación, que esta ocasión, se confía a los pasos aerodinámicos de los lados y a la entrada regulable que figuran justo debajo y que integra en sus esquinas superiores los proyectores de la luz de cruce.
La zaga del Audi A2 e-tron es una de sus principales identidades, gracias a su diseño vertical que sin duda alguna rompe con los cánones del resto de la gama. El recuerdo del A2 primigenio queda en los pilares C y en esa luneta dividida por el sutil alerón mientras los pilotos, finos y completamente horizontales, están perfectamente enrasados con el portón que los integra.

La parte inferior del paragolpes, aunque invite a pensar lo contrario, actúa realmente como difusor, dando salida al aire que pasa bajo el carenado del chasis. De puertas hacia adentro, el minimalista salpicadero se limita a sostener el conjunto curvo de las dos pantallas de 11,9 y 12,8 pulgadas, dedicadas respectivamente al panel de instrumentos y al sistema multimedia.
Este bloque de pantallas, junto al volante y el travesaño que aloja los mandos de luces, limpiaparabrisas y selector de marchas, son prácticamente los únicos elementos que el A2 e-tron toma de la actual normalidad Audi.
Lo nuevo empieza a verse en el mueble del salpicadero, que combina el habitual portaobjetos entre los asientos con un enorme espacio abierto para dejar bolsos, más la doble bandeja de recarga inalámbrica para smartphones.
Lo que Audi también quiere poner de moda es su nuevo sistema de portaobjetos modulares llamado 'Fidlock', inspirado, según ellos, en los mecanismos de cierre por clic que se ven en el ciclismo.
Con una sola mano, tirando para desenganchar y presionando para enganchar, es posible mover un portavasos de la fila delantera a la trasera, o incluso al maletero, que también posee varios enganches pensados para utilizarse con otros accesorios dedicados como, por ejemplo, una bolsa para pequeños enseres.
Justamente y hablando del maletero, este viene dotado con los acostumbrados dobles fondos para guardar los cables de recarga, ofreciendo un volumen de 396 litros perfectamente regulares y muy aprovechables.

Las plazas traseras están meticulosamente pensadas para viajar sin molestias, con una banca trasera cuya inclinación permite lograr un espacio para las piernas bastante generoso y, aunque existe un leve túnel central, el pasajero de la quinta plaza tampoco se verá demasiado agobiado.
Mecánicamente el Audi A2 e-tron se asienta sobre la misma plataforma que emplean los VW ID.3 y Cupra Born, por lo que se está ante un vehículo de propulsión trasera, aunque las diferencias con estos parientes son más que significativas, empezando por sus dos motores de nueva generación dotados con imanes síncronos permanentes.
Estos dos motores componen una oferta mecánica que se articula en cuatro variantes por potencia: 170 CV, 190 CV, 228 CV y 322 CV de potencia; mecánicas que se combinan con tres baterías con capacidades de 52, 61 y 84 kWh, formando una gama que proporciona una versión de acceso con 125 kW y 52 kWh, una intermedia de 140 kW y 61 kWh, una alternativa 'Long Range' de 170 kW y 84 kWh y, por último, una opción deportiva de 240 kW y 84 kWh.
Las baterías están basadas en un patrón 'cell-to-pack' donde las celdas de química litio-ferrofosfato se alojan directamente dentro de la carcasa; en función de la batería elegida, se podrá gozar de hasta 423, 515, 630 o 646 km de autonomía según ciclo WLTP.
La capacidad de recarga se mueve en el espectro de lo que ya se puede considerar rápido, entre 24 a 26 minutos para pasar del 10% al 80% utilizando un cargador CCS de corriente continua.
Como viene siendo ya costumbre, el A2 e-tron ofrece carga bidireccional V2L para alimentar pequeños dispositivos, pero en mercados selectos como Alemania, Austria y Suiza ofrecerá asimismo una funcionalidad 'Vehicle To Home', pensada para devolver parte de la energía a la red del hogar o el acumulador doméstico.




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