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Vieja escuela vs nueva escuela

  • Foto del escritor: SpeedRacing Comunicaciones
    SpeedRacing Comunicaciones
  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

Los pilotos del equipo Red Bull de Fórmula 1, se midieron en un enfrentamiento donde dominaron varios autos de Ford por sus 100 años.


Foto cortesía Red Bull Content Pool


¿Qué pasa cuando le entregas a un campeón mundial de Fórmula 1 y a un novato intrépido, las llaves de más de un siglo de historia de Ford en el motorsport? Pues ese fue el desafío al que se enfrentaron Max Verstappen y Arvid Lindblad.


En una celebración de la evolución automotriz y la competencia sin filtros, Max Verstappen, del Oracle Red Bull Racing, se enfrentó al fenómeno de Visa Cash App Racing Bulls, Arvid Lindblad, en una serie de batallas de aceleración y manejo que llevaron al límite antigüedades originales, V8 clásicos, íconos del rally, muscle cars históricos y máquinas de vanguardia.


Esta carrera a través del tiempo enfrentó a coches de diferentes décadas para ver quién está a la altura y domina estas máquinas. Cada uno de los autos perteneció a una década diferente, abarcando más de 100 años, lo que preparó el terreno para una serie de desafíos que se vuelven aún más complejos a medida que se desarrollaron en la pista.


En el primer desafío, una prueba en línea recta, Verstappen abrió con fuerza aprovechando el rendimiento moderno del Ford Fiesta WRC y, posteriormente, del F-150 Lightning SuperTruck totalmente eléctrico.


Lindblad adoptó un enfoque diferente y priorizó el carácter sobre la comodidad, luchando contra la potencia clásica en el Boss 302 de 1970, aprendiendo rápidamente que la potencia no siempre es indulgente.


Con el impulso decayendo, Lindblad recibió el Ford Modelo T de 1924 con llantas de madera y sus tres pedales como comodín, auto con el cual, tenía que completar el circuito en menos de tres minutos.


Para el segundo desafío, Verstappen eligió la tecnología más avanzada, conduciendo el Mustang Dark Horse SC 2026 por el circuito, en tanto Lindblad, respondió con uno de los autos de carreras más icónicos jamás construidos: el Ford GT40 de 1966, la máquina que una vez conquistó Le Mans.


En el desafío final, ambos pilotos se enfrentaron en un verdadero cara a cara donde Verstappen eligió un potente superdeportivo V8, mientras Lindblad se alineó con el Mustang GT3 2025.


La prueba consistió en dos vueltas rápidas, sin puntos, sin estrategia, pero teniendo a la velocidad como columna vertebral. Esto no fue solo una carrera, fue una celebración del rendimiento de Ford a lo largo de generaciones, la competencia pura y la firme convicción de Red Bull de que las carreras deben ser divertidas, audaces y llevadas al límite.



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