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Audi ZERØ, ¿Llega el kei car europeo?

  • Foto del escritor: SpeedRacing Comunicaciones
    SpeedRacing Comunicaciones
  • hace 5 minutos
  • 2 min de lectura

Bajo un concepto 100% minimalista este pequeño Audi conceptual busca mostrar cómo sería el kei car europeo.



El diseñador Wini Camacho vuelve a sorprender a la industria automotriz con otra de sus propuestas de un auto de pequeño tamaño pero con un gran atractivo, cuya principal característica es la ausencia de líneas de tensión, de calandras gigantes o de firmas lumínicas como la mayoría de los diseños actuales.


La esencia del Audi ZERØ es radicalmente distinta, de una absoluta pureza de líneas que lleva al extremo el concepto del "menos es más". En solo 3,1 metros de largo y 1,85 de ancho, Camacho ha llevado el concepto de los kei car japoneses al gusto europeo con una filosofía de minimalismo analógico.


Se habla entonces de un eléctrico ultracompacto concebido para ofrecer la máxima eficiencia en su habitáculo, el mayor placer de conducción y deportividad con la mínima complejidad estética y tecnológica, pues carece de pantallas y tecnologías superfluas, aunque sin renunciar a una estética impactante pero sin artificios.


Su silueta se articula en torno a una especie de esfera que hace las veces de habitáculo para dos pasajeros, con unas puertas con apertura de tijera, y dos volúmenes con forma de tubo que alojan los pasos de rueda, mientras que otros dos tubos dan forma al frontal y la trasera.


Curiosamente, la carrocería en aluminio mecanizado no tiene pintura para dar así una pureza absoluta, en un modelo que se presenta en dos variantes de carrocería, el Coupé, que encarna la expresión más auténtica de este concepto, y el Røadster, una versión descapotable que maximiza todavía más las sensaciones al volante.


Por si fuera poco, Camacho plantea también variantes específicas de circuito para ambos modelos, demostrando que esta arquitectura limpia y ligera tiene un potencial enorme para el automovilismo de competición.


El verdadero protagonista del interior es su volante, un cubo central de aluminio mecanizado que integra un cuadro de instrumentos analógico de inspiración planetaria. Todo el control del vehículo se concentra ahí, al alcance de las manos, mediante mandos físicos que transmiten ese tacto sólido, mecánico y atemporal que tanto se echa de menos en los coches modernos.

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